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Art & Design

Natalia Ortega Gámez diseña con el oído

Natalia Ortega Gámez diseña con el oído

Durante la apertura de Soon I Will Be Done, su nueva exposición en solitario en el Museo Fernando Peña Defilló, la artista Natalia Ortega Gámez se dio cuenta de que todo el mundo tenía una historia triste con el otorrinolaringólogo. “Ningún médico me decía lo que yo tenía”, cuenta. “Me decían que era tinitis, como una otitis, otomastoiditis, pero nada con exactitud… y mucha gente en la apertura se identificó con eso”.

El verano pasado hizo una residencia artística de tres meses en Bogotá y la altura le derribó el tímpano. Desde ese momento, el oído izquierdo le late todos los días y no la deja dormir bien. De esa experiencia salieron las piezas más personales que ha hecho en toda su carrera. “No me quiero victimizar”, advierte Ortega Gámez. “Sin embargo, es súper jevi trabajar desde tu situación personal. Es una especie de cura. Yo quería convertir el material emocional en material mineral. No lo había hecho antes… y ahora me siento mejor”.

Con el zumbido constante a la izquierda, la primera serie de piezas en salir fue Oídos, unos objetos de barro que parecen tanto escuchar como anunciar por bocinas, como si la oreja tuviese boca. Luego salió Troubles of the World, una serie de piezas antropomorfas hincadas, con pinta de brotes de soya, que hacen referencia a los problemas que tenía en su relación de pareja. Las Bubble Houses, un estudio de los pilotos arquitectónicos que buscan suavizar el impacto de los huracanes, fueron creadas con Irma y María como musas. “Yo me vi en casa de mi madre, donde tengo el estudio, con esas esquinas de vidrio con vidrio, y me dije: ‘Nos jodimos’”, recuerda riendo.  “Ahí uno entiende que no importa en qué burbuja uno se meta, uno siempre está desprotegido”. 

A esos trabajos se suman series como Restaura y vencerás, un homenaje a la remodelación de su casita en la Zona Colonial, a los accidentes inesperados —son piezas de barro rotas por el transporte, reparadas al estilo kintsugi con fibra— y un guiño a Los Tejedores, su proyecto paralelo. También están los errores de torneado que, a través de una cámara, se convirtieron en Fragilidad, impresiones sobre seda de alusión vaginal. Por si quedaba duda, en la salida al patio del museo colocó dos enormes piezas fálicas, llamadas Ambivalencia

Esta es una de las exposiciones insignia de Sindicato, el colectivo que dirigen las artistas locales Quisqueya Henríquez y Laura Castro —la primera, de hecho, es la curadora de Soon I Will Be Done—. “Ellas están apoyando otras maneras de difundir el arte”, explica Ortega Gámez. “Sindicato todavía no tiene un espacio físico… pero más que una galería, la meta es poder tener estudios para artistas”. Mientras tanto, Natalia sigue produciendo con un monte y el río Isabela de frente, en pijamas, con un zumbido en el oído. “Pero ahora hago arte de otra manera… sin miedo [a hablar de mí]”.

El nombre del proyecto era originalmente Cerámica y Sonido. Sin embargo, escuchando un cover de Soon I Will Be Done with the Troubles of this World a cargo de la jazzista Carla Bley, dio con el nombre sombrilla idóneo. “Yo morí”, cuenta. “Qué título. Me hace tanto sentido: soon I will be done with mis problemas de oído, mis problemas amorosos, de inseguridad. Porque si hay algo seguro... es que todo pasa. Todo pasa.”

Fotos: Christian Duval

Natalia Ortega Gámez estará realizando dos visitas guiadas antes del cierre de la exposición a finales de enero, así como un taller de barro para adultos. Para inscribirse, pueden visitar la página del Museo Fernando Peña Defilló

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